Laicos y Hermanas compartiendo el mismo carisma

Como hermanas “Hijas de San Eusebio”, a la luz de la herencia de nuestros Fundadores y de la sensibilidad eclesial post –conciliar, nos sentimos llamados a contribuir en la edificación de una Iglesia en la cual todos somos miembros, aun de manera distinta, participen de la común vocación a la santidad.

Queremos ofrecer la riqueza de nuestro carisma de caridad a los laicos que desean llevar a la madures su bautismo y encarnar su fe en el alegre servicio a los pobres, alimentados de la espiritualidad de nuestros humildes Fundadores.

A tal fin la Congregación promueve la “Fraternidad laical San Eusebio”.

Ella nace de la Iglesia y para la Iglesia, animada por la caridad. Se inspira en la espiritualidad de la encarnación, reconociendo el rostro de Cristo en los hombres de hoy, de alguna forma sufriente y se pone a disposición para cualquier obra de misericordia. Ella une los miembros asociados al Instituto del cual hacen parte. La asociación tiene como finalidad de promover y animar la vida y la misión de los laicos en la Iglesia, en la cual se comprometen a:

-descubrir la grandeza de la vocación cristiana en el misterio de la comunión eclesial;

- alcanzar, el amor de Jesús, el buen samaritano, la vitalidad para una dedicación a los más necesitados y sufrientes;

- ejercitarse en la oración para crecer en la amistad con Dios, a la luz de la Palabra y de la Eucaristía para hacerse pan partido para los demás;

- ser señal de “ pequeñas Iglesias” y miembros vivos en la animación de las comunidades cristianas;

- Vivir un estilo de vida simples, alegre y de trabajo, colaborando en la construcción de una sociedad justa y solidaria.

“Soy Ana María Ulloque Enriquez, tengo 42 años de edad, divorciada; pues muy tarde conocí a Dios; ahora ruego por él para que asiente cabeza y pueda tener un hogar estable. Fruto de ese amor es mi señorita hija Lidyane que ahora tiene 18 años de edad, estudia Medicina en la Universidad Privada San Pedro, gracias a ella y a la Catequesis Familiar, volví al encuentro con Dios.

Yo sé, que fue Dios quien me llamó e invitó a través de personas a asumir un compromiso: Empecé como guía de catequesis; no sé cómo acepté; pero en el fondo de mi ser tenía mucho miedo, el actuar y inasistencia de algunos padres de familia, como que te quitan la voluntad de continuar, pero en cada tema de preparación, los consejos que recibía, me animaban a seguir, de esto doy gracias a Hna. Inmaculada, a quien fui conociendo y en el transcurso del tiempo una gran amiga Mirna y ella me invitaron a participar de un encuentro que se daba cada quince días.

Cuando empiezas algo nuevo, siempre hay un poco de temor, pero el carisma de las Hnas. Giancarla, María Inmaculada, Antonella, Hna. Hermana, te inspiran esa confianza, que dices, porque temer si Jesucristo está conmigo; el amigo incondicional, el amigo fiel, el que nunca falla ni abandona y muchas veces habla por ti; pues somos sus instrumentos.

El cariño, la sencillez, la disponibilidad de servicio, la oración y enseñanzas a través de la Palabra de Dios, que nos dan las Hnas. Giancarla e Inmaculada son incentivos que recibo en cada encuentro, lo que aprendo de mis hermanos cuando nos reunimos: Que a veces nos ahogamos en un vaso de agua, creyendo tener los problemas más grandes, que a diferencia de otros son los más pequeños, esos testimonios de vida me han ayudado a poder contribuir en los encuentros que tenía de Catequesis; pues ahora por motivos de trabajo y campaña política he tenido que dejar, pero el apoyar a personas que me han confiado sus problemas o el servir sin esperar nada a cambio lo realizo en mi vivir diario, cada cosa que logro son fuerza para continuar y perseverar,

Estoy muy agradecida por permitirme integrar y participar en el grupo laical de la Congregación Hijas de San Eusebio, doy gracias a Dios por haberlas conocido y a mis hermanos que integran el grupo, pues en cada testimonio, tema de formación, experiencias vividas, el conocer a Jesús a través de su Palabra, el servicio a los demás, son motores que me impulsan a seguir adelante , a no decaer cuando hay obstáculos, luz en la oscuridad, compañía cuando te sientes sola – desamparada, la alegría de ellas es mi fortaleza y ejemplo a seguir, con esa confianza infinita sé que Jesús el amor de los amores no me abandona y me quiere tal cual soy”. (Ana Maria)

"Me siento muy feliz al ser miembro laical de la Congregación de San Eusebio.
Lo que me motivó y me impresionó para ser laica comprometida, fue conocer a Padre Dario, conocer un poquito de Él. Saber cómo se preocupaba por los más pobres y sufrientes, conocer su enorme confianza en la Providencia de Dios, su gran fe que tenia para solucionar el problema que se presentaba.
También conocer a Madre Eusebia su gran dedicación por los enfermos y abandonados, saber cómo enseñaba a los demás para cuidarlos. Conocer a estas dos personas con corazones abiertos para lo demás, me llenó de alegría, y hoy y siempre quiero seguir sus ejemplos, ver los hermanos como las niñas de los ojos de Dios , como decía el Padre fundador y vivir la paz con los más olvidados".
(Mirna Rosario Erazo Torres)

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