El martirio (de "La vida antiga")

Eusebio, en sueño, tuvo la previsión de su muerte; esta es el pasar del sufrimiento hacia la paz, de las luchas al reposo eterno.

San Eusebio reunió el clero del Cenobio que vivía con él y predijo lo que le debía suceder en los próximos días. Contó su sueño y con el rostro sonriente, se puso a consolarlos, porque, a ejemplo del Salvador, él moriría y rezaría por ellos. No deberían por lo tanto, temer de nada; él abría de morir y ellos serian ilesos.

Varios días después, un grupo de arianos enojadísimos se acercaron a la casa de Eusebio. Ellos sabían que él estaba allí, entraron y lo arrastraron hacia a fuera. Lo apedrearon hasta su muerte, esparciendo su sangre e su cerebro quedó en el piso. Su santa alma, librada del cuerpo, voló luego a la gloria que él había previsto.

Catedral de Vercelli
dedicada a San Eusebio
Los discípulos recogieron su cuerpo y lo sepultaron en la Basílica que el mismo santo hombre había construido en honor de San Teonesto, y así, los dos cuerpos quedaron juntos.

Desde entonces Dios había realizado varios milagros junto a la sepultura de San Eusebio. Por bondad divina, en su sepultura sucedieron muchas curaciones; los ciegos iban a ver, los sordos a oír, los mudos hablar, los mancos y paralíticos se levantaban.

Glorioso San Eusebio interceda por nosotros!

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