El Cenobio eusebiano

San Eusebio de Vercelli necesitaba de coordinadores que se acercaran al pueblo, sea en las ciudades, sea en la zona del campo, sin distinción de condiciones sociales, para poder anunciar el evangelio y atraerlos a Cristo, formando asi comunidades cristianas bien organizadas.

Cerca a la catedral reunió  la vida comunitaria bajo su guía, aspirantes al sagrado ministerio y futuros sacerdotes. Asi tuvo inicio el “Cenobio Eusebiano” diferente de los monasterios surgidos desde tiempo en Oriente, estos formados por los laicos con la finalidad de santificarse.

Fue llamado “Cenobio Eusebiano “ porque esta institución Vercellese, reservada exclusivamente a clérigos de cualquier orden ministerial, fue la primera a surgir en Occidente, seguida después de otra, entre las cuales la más famosa fue fundada en África por San Agustín.

San Eusebio estaba convencido de que sus cenobitas necesitaban de una profunda vida interior, alimentada de la oración personal y comunitaria, del estudio de la Sagrada Escritura y de una experiencia de vida fraterna en vista de la misión que los esperaba.

Más allá de estos los cenobitas debían conocer con claridad la doctrina de la fe arraigada profundamente en el ministerio de la Unidad y Trinidad de Dios.

Eusebio y sus cenobitas realizaron la primera traducción del griego al latín de los cuatro evangelios y los salmos.

El Cenobio Eusebiano continuó  por mucho tiempo y se hizo promotor  de grandes santos, de donde salieron muchos Obispos por las otras ciudades, como: Limenio y Onorato sucesores de San Eusebio a Vercelli; Gaudencio por la cuidad de Novara; Máximo por Turín; Inocencio y Esuperanzio por Tortona; Eulogio por Ivrea; Eustasio por Aosta.

También las iglesias de la Liguria, de Emilia y Venecia, según el testimonio de San Ambrosio, acostumbraban dirigirse al Cenobio Eusebiano para pedir sus Obispos.

Este hecho pone a Eusebio de Vercelli, fundador del Cenobio, entre los personajes mas cotizados de la iglesia de Cristo.

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