En busqueda de la voluntad de Dios

Era el 29 de Marzo de 1897 cuando fui enviada en el mundo. Conmigo vino también la hermana Cristina. No me sentía de buscar a otras hermanas, sino que solo quería retirarme unos meses para rezar, para recuperar la tranquilidad y conocer bien lo que Jesús quería de mi, pobre pecadora.

Fui, entonces, en la Casa del las hermanas Sacramentinas, y me quedé rezando para conocer bien  cuál era la voluntad de Dios. Me quedé tres meses: abril, mayo, y un poco de junio. Allí, después de haber rezado bastante para conocer bien cual fuera, de hecho ,la voluntad de Dios, finalmente decidí de salir de aquella Casa, por pura voluntad de mi amado Jesús, mi dulce esposo. Sor Cristina nunca me abandonó.

Fuimos a Milán en la Iglesia del Sagrado Corazón. Padre Paolino escuchó atentamente todo lo que nos había pasado, nosconsoló y tranquilizó y nos dijo: “Aquí en Milán pueden hacer todo el bien que quieren, hay mucho para hacer y así consolar el Sacratísimo Corazón de Jesús”.

Con esta exhortación me sentí más fuerte, de inmediato busqué un cuarto para alquilar. Habiéndolo encontrado, escribí al Padre diciendo que giá había encontrado un cuarto y allí empecé la misión que la Divina Providencia quiso que yo realizara, sirviendo a los enfermos pobres en sus propias casas.

Más tarde alquilé otros  cuartos y no solo me dediqué a pobres enfermos, más bien acogía en casa también a los niños pobres, para ayudar a los padres a que pudieran ir a trabajar para ganarse el pan para la familia.
Conmigo no solamente estaba Sor Cristina, más bien se unió a nosotras un tercera, Clara; se añadió una cuarta, María…. Así continuamosasistiendo a los enfermos, pobres, niños y también hacíamos trabajo como: bordado, costura, etc.……

La divina Providencia era muy grande conmigo, y a decir la verdad no tengo palabras para agradecer a Jesús”. 

(Desde la Autobiografía de Madre Eusebia- Fundadora)

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