El encuentro providencial con Padre Dario Bognetti

“En el año 1897, mientras era religiosa en el Santo Natal en Turín, mis Superiores me dieron como obediencia de salir a mendigar y el recurrido  que me asignaron era en la Diócesis de Vercelli. Caminando de ciudad en ciudad llegué a la ciudad de  Albano Vercellese. Allá, para hospedarnos, nos indicaron una buena familia de nombre Bognetti, compuesta de padre, madre, dos hijas  y un hijo sacerdote. El hijo sacerdote nunca  tuve la oportunidad de encontrarlo; solo este año, por disposición de Dios, lo encontré en su casa.

Padre Dario quiso hablar conmigo y me dijo: ´Escucha, Sor Francesca, yo tengo dos chicas que desean ser religiosas pero considerando que son pobres ningún convento las reciben. Le pediría que, se le parece bien, interceda a sus Superiores, yo puedo garantizar que ellas tienen buena salud y voluntad para servir al Señor´.

Prometí que abría hablado con mis Superiores, hasta que las jóvenes fueran aceptadas.

El Rev.do Sacerdote quiso aun  abrir su corazón  y su pensamiento: ´Escucha Sor Francesca, les digo en confianza: es mucho tiempo que deseo ser misionero, o ir en alguna casa religiosa como Capellán o director de algún monasterio´.

Quiso que le aconsejara. Contesté  que yo no era en condición de aconsejar a un sacerdote, simplemente le dije que ya era misionero haciendo el bien donde lo había puesto la obediencia, o sea, en la ciudad de Confienza, y añadí que estuviera tranquilo, que si  Dios lo quería Capellán de algún Instituto a su tiempo el Señor realizaría su sueño, pero por el momento que cumpliera la voluntad de Dios obedeciendo al Párroco y concluí: ´Recuerda que eres hijo único y tienes a tus padres ya ancianos´.

Este fue el consejo que yo, pobre hermana pude darle, y con esto nos saludamos”.

(Desde la Autobiografía de Madre Eusebia---Fundadora)

Leia também